Las redes sociales y su relación con los pecados capitales

Que cada red social es un mundo, tiene un uso determinado, un público concreto y que vienen a ofrecer a sus usuarios distintos tipos de contenidos y posibilidades es conocido por todo el mundo, sin embargo, que estas podían ser comparadas con los siete pecados capitales nos ha pillado por sorpresa en la redacción.

Lo que en un principio nació como un pasatiempos se ha convertido en muy poco tiempo en toda una necesidad, si nos atenemos a los informes sobre el tiempo dedicado al uso de las Social Media por parte de sus usuarios que, por otro lado, no dejan de incrementarse en los principales títulos día tras día.

Además de todo lo bueno que estas ofrecen, conectando a personas con inquietudes similares de todo el mundo, ofreciendo información a la carta actualizada y a través de líderes de opinión, y permitiendo realizar acciones de branding, es también evidente que todas las redes sociales tienen una parte negativa que se puede asociar, por qué no, a los pecados capitales.

Como amantes de las redes sociales y del marketing online, nos hemos visto obligados a retomar una de las noticias que fusionan estos dos temas y que se ha convertido en viral en las últimas fechas, ¿que qué red social es cada pecado capital? Eso lo vamos a ver a continuación analizando los distintos porqués.

Los siete pecados capitales de las redes sociales

El primero y más evidente es el que enlaza a la lujuria con Tindr, o en su defecto con Grindr. Lo que en principio pareció nacer para convertirse en una App de referencia en la búsqueda de pareja se ha convertido en una App de cabecera para aquellos internautas que buscan a alguien que se acople a sus deseos, pero parece ser que sin mucho éxito a la hora de convertirse en pareja estable.

Si pensamos en la gula, la red social que primero nos viene a la cabeza es Instagram, donde las fotos de comida se agolpan en nuestros contactos y en las otras tantas cuentas que tienen, como por ejemplo @dondeestaycuantocuesta, por objeto mostrar, recomendar y ofrecer información de servicio en este campo. Cuando no es así, es simplemente para dar envidia.

La avaricia vendría representada por LinkedIn, la red social de los profesionales en la que tratar de contar cada vez con más contactos, ampliar nuestros círculos profesionales, hacer networking y todo tipo de actividades relacionadas con el ámbito laboral con el fin de conseguir una mejor posición, un mejor trabajo u ofrecer nuestros servicios a cualquier interesado. Siempre a más.

Cambiamos de nuevo de tercio para poner nuestros ojos en Netflix, a quienes sus usuarios han asociado con la pereza. El motivo es evidente, llegar a casa, quitarse la ropa de trabajo, ponerse cómodo, tirarse en sofá o en la cama y echar el rato disfrutando de algo que nos gusta sin mover nada más que las pestañas para prestar atención a la pantalla vuelve aparecer como otro muy buen símil.

No mejor en cualquier caso que Twitter, relacionado con la ira por la inmensa cantidad de haters, quejas, palabras altisonantes y cuando no insultos que se proliferan a través de miles de cuentas cada segundo. Si bien hay mucha información y muy útil, de voces autorizadas y de empresas que nos generan interés, también hay muchísimo ruido, mucho enojo y muchas quejas.

Ya casi al final nos topamos con la envidia viene que viene representada por la red social Pinterest, donde admiramos con deseo y a veces con envidia, sana e insana, aquellos rostros, paisajes o lugares que otros retratan con gusto y poniendo el acento en la estética, y que a menudo nos lleva a minusvalorar lo que tenemos en frente de nuestros ojos.

Por último, la red social por excelencia, aquella que cuenta con más usuarios a día de hoy en todo el planeta, Facebook, sería el orgullo. Una red con un carácter tremendamente personalista y privada en la que por un lado tratamos de enterarnos en secreto y silencio de todo lo que hacen nuestros amigos, familiares o compañeros de trabajo, y por otro donde tratamos de mostrar nuestra mejor cara con actualizaciones y fotos relacionadas con el ocio, los grandes eventos laborales o nuestros viajes tratando de promocionar nuestro ego.

redes sociales

Como ven, un estudio interesante en el que todas las comparaciones de las Social Media con su pecado capital es perfectamente comprable por las razones esgrimidas en el texto anterior y que tiene mucho que ver con la actitud exhibicionista que lleva de la mano la creación de un perfil personal en cualquier red social, siendo el nivel de exposición, eso sí, mucho mayor en unas y menor en otras.

La gran pregunta que nos hacemos desde aquí es, qué tipo de pecado representará, en el caso que así se pueda entender, aquellas herramientas de compartición de mensajes, fotos y vídeos en distintas redes sociales como Twitdesk, Hootsuite y sus primeras hermanas que tienen como objeto multiplicar la difusión de nuestros post en nuestros distintos perfiles en las redes.

Sea como fuere, en Lee Chile Lee nos confesamos como unos auténticos adictos a internet y a las redes sociales sin las que, como cada vez más internautas (a raíz de los últimos informes), ya no sabríamos cómo comunicarnos, conectarnos y disfrutar de nuestro tiempo libre. Larga vida a todas las redes sociales… ¡y a los pecados capitales!

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