Las principales razones por las que fracasan muchos negocios

Ocho de cada diez nuevos negocios sobrevive a su primer año de vida. Sin embargo solo tres de cada diez lo hacen a su primera década de vida. Una cifra tremendamente baja y que deja patente lo complicado que es sacar adelante un negocio.

Si bien las razones que abocan al fracaso a los proyectos empresariales son de lo más variopintas, lo cierto es que unos cuantas muy concretas están detrás de la ingente cantidad de cierres durante los primeros años de vida de un negocio.

Razones por las que no triunfan los negocios

La primera de ellas guarda relación con nuestro lugar en el mercado y lo que aportamos con nuestra llegada. Dicen los expertos que si no somos capaces de tener claro nuestro valor añadido y cuáles son las razones que deben llevar a nuestro target hacia nosotros y no hacia la competencia no duraremos mucho abiertos. Y es que son muchos los negocios que se abren por necesidad y a rebufo de otras ideas de negocio que triunfan como si ello fuera suficiente como para que nos vaya a ir de igual forma a nosotros.

El segundo está vinculada a la necesidad de estudiar continuamente nuestro sector, las novedades del mercado y sobre todo a nuestra audiencia. Esta, como el resto de consumidores, va cambiando sus necesidades y las formas en las que consume. De ahí que si no sepamos cómo acercarnos y saber cómo venderle lo que necesita y en el lenguaje que espera escucharlo estemos condenados al ostracismo.

El tercero tiene que ver con la gestión de los ingresos. No tener un plan claro al respecto, que deje claro en qué debemos invertir, cuánto y saber cómo diversificar nuestra oferta en busca de llegar a cada vez más clientes potenciales estaremos cavando nuestro propio nicho.

El cuarto está relacionado con las ventas. Vender es lo más complicado de un negocio. Para saber cómo hacerlo debemos fijarnos en cómo lo hace la competencia y copiar lo que les funciona y mejorar lo que no. Si no estaremos en una clara situación de desventaja respecto a nuestros competidores, ya de partida.

El quinto estaría relacionado con los gastos. Para muchos resulta imposible controlar que este se descontrole ante imprevistos destrozando la caja y las previsiones marcadas en el plan de empresa. Si no somos capaces de controlar este punto quizás no estemos hechos para emprender.

El sexto es el que habla de la importancia del liderazgo. Ser jefe no es fácil pero ser líder lo es mucho más. A mandar se puede aprender, pero saber hacerlo, motivar al grupo, hacerles partícipes del éxito global e involucrarte en todos los procesos es algo que muy pocos emprendedores saben hacer y les acaba pasando factura.

La falta de experiencia en un determinado sector, la falta de motivación al apostar por un nicho del que no sabemos apenas nada pero creemos podemos sacar tajada y la necesidad de triunfar a corto plazo buscando atajos son los otros grandes pecados de todo emprendedor que jamás triunfará.

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