Los 10 Imperios que surgieron de una pequeña idea

Las grandes ideas surgen en cualquier sitio y en cualquier momento. Muchas de ellas no surgen precisamente tras un brainstorming universitario en busca de un proyecto final de carrera, sino como consecuencia de un primer paso empresarial en el que empezamos a detectar problemas de oferta, nichos de mercado y oportunidades por explorar.

Eso es lo que le pasó a una serie de empresarios de éxito que, tras una primera intentona empresarial, acabaron por jugársela y dar en el blanco hasta convertirse en los multimillonarios de éxito que son hoy en día. Aquí los primeros cinco imperios que surgieron de una idea minúscula. Pura inspiración:

IKEA: Todo comenzó en 1948 cuando Ingyar Kamprad era vetado una y otra vez en distintas ferias por el lobby de empresarios de siempre. Hubo un momento que, sabedor de que su trabajo tenía potencial, decidió abrir su propia feria y exponerse así al gran público. En poco tiempo comenzaba el imperio que ahora es esta multinacional sueca. De cómo transformar un problema serio en una oportunidad que te convierta en el ganador del pulso al que te somete la competencia y los roles preestablecidos.

Youtube: Lo que en principio estaba pensando en convertirse en una mera herramienta para conseguir que la plataforma de citas ‘Hot or Not’ incorporara vídeo para facilitar los ‘matches’ entre usuarios acabó por ser la mayor plataforma audiovisual de internet. Todo surgió en una fiesta de San Valentín cuando los creadores intentaron mandar el vídeo de la fiesta a los asistentes y se dieron cuenta de que había que trabajar en una nuba en la que todo el mundo pudiera compartir sus vídeos.

Netflix: Después de alquilar Apolo XIII, Reed Hasting, fundador de Netflix, se dio cuenta de que, tras varias multas por devolver las películas tarde -esta en concreto mes y medio después de alquilarla- estaba por descubrir la opción de la suscripción mensual. Poco más tarde decidiría llevar su idea al plano online con el resultado que ya conocen. ¿Alguien no conoce a alguien que esté suscrito a esta plataforma?. Pues eso, nada más que decir.

Victoria’s Secret: En los años setenta las cosas no eran como ahora. Comprar lencería para tu pareja suponía un sonrojo para muchos hombres, lo que llevó al empresario Roy Ramond a apostar por montar una tienda más íntimas y con asesoría para hombres, incorporando, además, un servicio de venta por correo. Hubo quién dudó de su viabilidad. Seguro que ahora se está tirando de los pelos pensando en cómo habría cambiado su vida si se hubiera hecho socio en su momento.

Twitter: Jack Dorsey, fundador de la red social, no tuvo una infancia tranquila por distintos problemas en el habla. Como consecuencia pasaba mucho tiempo en casa escuchando a través de la emisora de su padre la frecuencia de la policía. Fascinado por la inmediatez y sincronicidad de los mensajes, ya mayor, recordando aquello, decidió apostar por una red social sobra donde la inmediatez y la cercanía de las fuentes informativas fueran la clave.

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