Los 10 Imperios que surgieron de una pequeña idea II

Después de repasar la pasada semana cinco proyectos de los más inspiradores a nivel internacional de proyectos empresariales diminutos que acabaron convirtiéndose en auténticas multinacionales cuyo ejemplo se estudia en la universidad, hoy seguimos con otros cinco casos de máximo éxito empresarial que, como los anteriores, nacieron de manera modesta para acabar siendo proyectos ambiciosos que no dejan de crecer con el paso del tiempo.

Rovio: Estos finlandeses que decidieron apostar por los juegos para móviles estuvieron muy cerca de dejarlo en 2009. Sin embargo, a modo de última carta, Jaakko Iisalo, diseñador jefe, pensativo, dibujó casi por casualidad dos aves enfadadas que gustaron mucho a sus compañeros. Después de darle una vuelta a la idea crearían uno de los juegos para móviles más importantes de la historia de las Apps móviles ‘Angry Birds’ para acabar haciéndose millonarios.

Wallapop: Todos lo hemos pensado alguna vez. ¿Cómo puede ser que las páginas de contactos sean tan simples y poco atractivas? Con la idea de dar una vuelta de tuerca a estas y fomentar la economía colaborativa a través de una App móvil, consigueron hacer de la compra de segunda mano y en localidades cercanas al comprador una herramienta líder mundial en sector. Para que luego digan que las ideas ‘Made In Spain’ no tienen la misma sustancia ni las mismas posibilidades de llegar tan lejos como las que llevan el sello de ‘Silicon Valley’.

Snapchat: Con tres creadores con niveles altos de testosterona, como son Bobby Murphy, Evan Spiegel y Reggie Brown, sólo podía salir una idea tan brillante como lasciva en sus inicios. La idea era que, para evitar problemas, según qué mensajes y según qué fotos enviadas por internet no duraren mucho tiempo antes de autodestruirse. Una idea tan simple como, parece ser, necesaria, que les ha llevado a tener entre manos una empresa valorada en más de 20.000 millones de dólares.

The Something Store: Hay veces que es mejor pedir consejos a la hora de regalar algo que hacerlo sin más y probar suerte. Eso es lo que pensó allá por los 2000, Sami Bayrakci. Después de preguntarse qué sucedería si, a través de dar unos datos mínimos, se podría crear una red de regaladores sorpresa para ocasiones especiales decidió montar TST. Una empresa que por 10 dólares manda una caja sorpresa con cualquier detalle que pueda gustar al receptor. Triunfando está.

Facebook: El paradigma de lo que una pequeña idea puede llegar a ser. Después de pensar que, para conectarse vía internet con los compañeros de Harvard no habría mejor idea que idear un portal en el que a través de nombres de usuarios se pudieran identificar tanto actuales como antiguos alumnos, Mark Zuckerberg apostó por subir un directorio de fotos que complementara esa idea con la idea de generar la gran red estudiantil de la universidad. Pronto la idea saltaría de la universidad a todo el país y luego a todo el mundo hasta llegar a ser la red social con más usuarios del mundo como lo es en estos momentos.

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